Queridos hijos, María Inmaculada, Madre de todos los Pueblos, Madre de Dios, Madre de la Iglesia, Reina de los Ángeles, Auxilio de los Peccadores y Misericordiosa Madre de todos los hijos de la tierra, mirad, hijos, hoy Ella viene a vosotros para amaros y bendeciros.
Hijos, uníos y orad por toda la tierra, orad juntos por todo el horror que está sucediendo en esta tierra.
Otra vez os digo: “¡ESTE ES EL MOMENTO DE UNIRSE!”.
No me extenderé mucho sobre esto para que Mis palabras queden grabadas en vuestras mentes.
Unidos, construiréis una vida terrenal sin sufrimiento, una vida terrenal como Dios Padre desea.
Recordad el pasado y comprenderéis por vosotros mismos que el pasado fue mucho mejor.
Vamos, no seáis reacios, sed elocuentes, pero sobre todo sed sinceros y puros, mirándoos a los ojos; la gracia es siempre aquella de ver el Rostro de Cristo en cada hermano y hermana, y estoy seguro de que vuestra vida será mucho más pacífica.
ALABANZA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO.
Hijos, Madre María os ha visto a todos y amado a todos desde lo más profundo de Su Corazón.
Os bendigo.
ORAD, ORAD, ORAD!
NUESTRA SEÑORA VESTÍA DE BLANCO CON UN MANTO AZUL, LLEVABA UNA CORONA DE DOCE ESTRELLAS EN SU CABEZA Y BAJO SUS PIES HABÍA UN CAMPO DE FREESIAS AMARILLAS.
Fuente: ➥ www.MadonnaDellaRoccia.com